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17 de abril de 2017

Encadenamiento Cibernetico

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¿Dizque reenvíe esto a todos sus contactos y se gana esto o aquello o que si no lo reenvía recibirá el fuego eterno? Publicamos este artículo como una tarea de responsabilidad social.

Todos hemos recibido alguna vez por emilio, guazap, messenger o cualquier medio digital un mensaje que nos promete el éxito, riquezas, salud, paz interior, el anhelado amor (o al menos un novio gringo rico), el paraíso (tal vez el mismo que nos ofrecen varias religiones, pero sin tanto sacrificio), comida en abundancia, un viaje gratis en un crucero (o por lo menos en uber) y, en general, algo de todo aquello que desea la gente, como resultado de lo que nos han vendido que es el estilo de vida actual. A estos mensajes es a lo que denominamos LAS CADENAS.

Como sucede siempre en este mundo, nada es gratis. Pero la inversión que proponen en estos mensajes es realmente asequible: un poco de nuestro tiempo, alguna lectura en voz alta, depositar unos pocos dólares en una cuenta o un simple acto de fe. Nada más que eso.

A veces el truco se oculta de manera ingeniosa, cual serpiente venenosa, apelando al sentido de humanidad con una gentil invitación a ayudar, por ejemplo, a los niños con labio leporino. ¿Quién no quiere salvar a un labio de la leporinidad, sin que importe si es menor o mayor?

Otros nos prometen al igual que un mago de feria, premios increíbles, como compartir la fortuna de un excéntrico millonario que ya no sabe en qué gastarse su dinero y se le despertó el mecenas que tenía guardado o se cansó de amontonar fondos en su banco, cual Rico McPato.

En otros casos nos ofrecen premios más espirituales y sublimes, como la vida eterna, bendiciones para la familia, un cupo en el reino de Dios y los siglos de los siglos llenos de inmortalidad.

Están también los condicionantes que le piden regresarle el mensaje a quien se lo envió si de verdad lo quiere, lo considera su amigo y si el hermoso texto que ha recibido le conmovió alguna fibra de su corazón y no es un hipócrita y envidioso más de esos que reciben cosas bellas y se las guardan solo para sí.

Los más difundidos son los que ofrecen una redención inmediata, así la recompensa no sea muy jugosa: guazap gratis (porque a partir de mañana lo van a cobrar), una hamburguesa con papitas, una noche loca con una celebridad a bordo, un paseo en limosina, un ajuar de novia completo, un tratamiento contra el acné, entradas dobles a un concierto el próximo fin de semana, cosas así.

Normalmente estas tentaciones mediáticas van acompañadas de la amenaza de sufrir terribles castigos en caso de que usted no acepte abrazarlas sin reservas: bloqueo de la aplicación de por vida, siete años de mala suerte comiendo espinacas y cubios, matrimonio a lo pobre (sin ajuar), acné generalizado con granos purulentos por todo el cuerpo, no volver a ser admitido nunca a un espectáculo o, peor aún, que sólo lo acepten en conciertos de Gali o John Alex, por ejemplo.

¿Qué buscan estas cadenas que prometen tan atractivas recompensas solo a cambio de un sencillo “reenviar”? Definitivamente, acceder a su información. La inmensa mayoría de quienes reenvían un correo no se preocupan por borrar los emilios de los demás destinatarios ni de los remitentes y los destinatarios anteriores y pasan toda esa información de aquí para allá sin ningún cuidado. Los mensajes que piden “que me lo devuelvas para confirmarme que sí eres mi amigo y me quieres mucho”, quieren corroborar que el destinatario si es válido, no es un robot, no se ha muerto, tiene vigente su cuenta y, en definitiva, puede ser susceptible de estafar. Y de encime, envía los datos de otros candidatos a esa estafa.
Por eso es importante identificar este tipo de mensajes y evitar ser parte de esos peligrosos juegos que acechan a los internautas. Aquí les presentamos una breve guía para que usted reconozca si se trata de una cadena, collar, rosario o correa y evite que le amarren con ella:

1. Todo mensaje que le pida, exija, condicione, recomiende, solicite o aconseje que lo reenvíe a sus contactos, es una cadena.

2. Todo mensaje dirigido a diversos destinatarios al azar, incluido usted, sin que haya un punto de interés común (trabajo, estudio, grupo de oración, club swinger, etc.) es una cadena.

3. Todo mensaje que le prometa cosas absurdas, exageradas, intensas, demasiado hermosas o normalmente difíciles de conseguir (que es lo mismo), es una cadena. Mientras menor sea la inversión o el costo, frente a los beneficios, más peligrosa es la cadena.

4. Todo mensaje que le pida una contribución monetaria, así sean unos pocos centavos, es una cadena.

5. Todo mensaje que lo invite a constatar la información por medio de un enlace, archivo adjunto o página desconocida, es una cadena.

6. Todo mensaje que provenga de alguien que usted no conoce o de alguien a quien usted no le haya dado sus datos, es una cadena.

No importa si se trata de una propuesta para reducir el salario a los congresistas (cosa que todos queremos que ocurra pero que obviamente jamás veremos), orar por un niño de ocho años con cáncer (cosa que no queremos ver que ocurra), recibir parte de la fortuna del vil gay (cosa que nos gustaría que ocurriera pero que muy pocos verán), castigar a un gran almacén por aprovecharse de sus pequeños proveedores (cosa que evidentemente no veremos que ocurra), ayudar a una ONG a conseguir recursos para los damnificados de una tragedia reciente (cosa que veremos que sí ocurre, pero nadie verá a dónde van a parar los recursos), salvarnos del infierno en vida (cosa que nadie quiere que le ocurra pero que muchos deben ver) o conseguir la gloria eterna (lo cual decididamente nadie quiere que le ocurra, pues ¿quién querría casarse con Gloria?), ante cualquiera de esas ofertas, lo que debemos hacer es caso omiso, renunciar a tanta maravilla, no caer en la tentación y librarnos del mal.

Por si acaso, reenvíe este mensaje a todos sus allegados para que mientras tanto estén al tanto y no caigan tanto en estas sucias trampas. Si no lo hace en los próximos cinco minutos, es seguro que después se le va a olvidar y usted será responsable directo de múltiples desgracias, desfalcos electrónicos, clonación de tarjetas, suplantación de identidades, hackeo de mensajes, aparición de ventanas emergentes repentinas y permanentes y de otras mil pesadillas que van a experimentar por su culpa esos, sus “dizque amigos y parientes”, a quienes dice querer tanto.

Después usted verá cómo lo tildan de *@&€$%#*~>¥£$%#^*** etc. Y seguramente ocurrirá que alguna maldición lo acompañe a usted y a varias de sus generaciones venideras, como le ocurre a todo infeliz, egoísta, desconsiderado, aprovechado, malnacido, mal amigo sin corazón ni sentimientos…...



15 de febrero de 2017

La película de hoy

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Es indudable que los medios de comunicación, que en realidad son medios de aconductamiento[1] desarrollan un papel preponderante en nuestra sociedad e influyen, direccionan e imponen modas y tendencias y en resumen, dictan qué es lo que deben pensar y hacer los individuos. Esto se evidencia en el cine, los periódicos, los anuncios, la televisión, la radio, la moda, la música, las vallas, los grafitis, etc. Hoy en día, se han multiplicado por un factor importante los canales (guazap, emilio, feis, tuiter y jijuemil más) de modo que esa multiplicación es tan agobiante que nos hace sentir penetrados por todos lados. Ufff!!!

Vamos a mostrarles, tomando como ejemplo el desarrollo del cine de Hollywood, cómo ha evolucionado esta forma de manipulación, aclarando que no es fácil definir categorías espacio – temporales, pero sí podemos establecer cuáles son los mensajes con los que se va creando “la  opinión”:


EL CHISTOSO, EL MALO Y LA BUENA
El cine nació mudo y en sus comienzos los máximos exponentes fueron Buster Keaton y Charles Chaplin. En sus películas había un héroe (protagonista) de extracción humilde, débil e iletrado, pero ingenioso, recursivo y muy gracioso. Su antagonista era un gordo feo y bruto, que sin embargo era el mandamás del lugar, rico y poderoso. El paradigma que se planteaba era que hasta el más humilde e infeliz de los mortales puede alcanzar el cielo, con ángel incluido, a pesar de su innegable posición desventajosa. Un claro y evidente refuerzo de tipo religioso que exaltaba las virtudes y los votos de pobreza como requisitos para obtener el paraíso deseado. 

EL BUENO, EL INDIO Y LA CHICA
Desde los albores del cine sonoro y hasta los años 50, basándose en que el crimen no paga y que el bien se impone siempre, coexistían un bueno, un malo y una chica. El bueno, que era bueno en toda la extensión de la palabra, socorría a una bella damisela, la cual era acosada por un malo, quien en muchos casos era un indio y en todo caso era un indio. El bueno, quien se encontraba en una aparente condición de inferioridad en cuanto a dinero, músculos, armas y secuaces pero no en arrojo, valentía y astucia, luego de una confrontación directa hacía que el villano probara el polvo. El del piso. Él se quedaba con la chica. Claramente se hacía una parodia del conocido mito de David (el humilde pastor) que vence a Goliat (el poderoso soldado) puesto en diferentes ambientes, todos bajo el mismo guion. El héroe, viendo de reojo el premio que le esperaba si ganaba (el bombón que hacía barra en la tribuna), se atrevía a las cosas más inverosímiles. ¡Ay, las hormonas! (La historia no nos cuenta si el premio que David recibió por su hazaña incluía un bombón, tal vez porque aún no aparecía el señor Ferrero). Los principales exponentes de este género fueron Tom Mix y John Wayne. 

EL HÉROE, EL MONSTRUO Y LA NENA
 Luego el indio fue reemplazado por un malo de proporciones gigantescas que fundamentalmente era un engendro, fruto de un experimento fallido o un animal salvaje colocado fuera de su hábitat, quienes normalmente destrozaban Nueva York, que hoy por hoy le quitó a Jerusalén el lugar como la ciudad más veces destrozada en el mundo. La buenona sigue ahí con su maquillaje seductor, pero ahora un poquito más mostrona: arriba escote y abajo falda corta o pierna al aire. El bueno también sigue ahí, bien peinadito, inmune a las babas del engendro, a las garras de la fiera (no a las de la nena) y a los pedazos de concreto que caen por doquier y aplastan todo y a todos, menos a él. Seguimos con que el bien impera y la maldad, por muy grande que sea, siempre será vencida. Aquí se incorpora un elemento adicional: el actor de reparto, que es el que ayuda al bueno con sofisticada tecnología o al malo con alguna torpeza que complica las cosas (como abrirle la jaula a la bestia), quien es comido por el monstruo, eso sí, antes de que alcance siquiera a piropiar a la nena, pues esa ya tiene dueño. Es el único que no se come a nadie. 

EL SUPERMACHO, EL TIRANO Y LA VIEJA
A continuación vimos cómo por rememorar tanto la segunda guerra mundial como la de Vietnam y otras cuantas guerras menores que no faltan, algunas que están por venir u otras que ocurren fuera de nuestro planeta, el malo volvió a ser un monstruo, pero esta vez humano, capaz de las peores atrocidades imaginables e inimaginables, soportado por un imperio construido sobre el llanto y la sangre de sus congéneres. Para vencerlo, el bueno (que siempre es un estadounidense), se arma hasta los dientes y hasta dispara con ellos. Sabe usar desde cuchillos y tapas de ollas pitadoras hasta tanques y helicópteros. A veces, como no puede cargar todas las armas que necesita, lidera un comando, una pandilla o un grupito de duros, no tan excelsos como él, pero muy próximos, quienes esencialmente le ayudan como utileros a cargar bazookas, ametralladoras punto 50 o cohetes tierra-aire disparados desde una bañera. ¡Ahí vemos por primera vez al coprotagonista peleando por la chica y a ella dudando por primera vez! Es por eso que el coduro principal normalmente fallece, para que no vaya a arruinar el romance feliz del post-conflicto. 

EL GRINGO, EL EXTRATERRESTRE Y LA HEMBRA
A veces el malo es un extraterrestre que salió de un huevo o una barriga, fuimos por el o él vino a invadirnos y en todo caso, sus intenciones no son buenas. Siempre aterriza en USA porque si no, nos invaden y nos jodemos todos (recordemos que los gringos se han autodenominado "los policías del mundo") El gringo tiene que encontrar su punto débil antes que acabe hasta con el nido de la perra y de paso la salva y se queda con ella, un tanto magulladita, eso sí. Aquí la fuerza descomunal del opresor es infinitamente superior a todo aquello con lo que podemos atacarlo y solo la astucia del héroe (o heroína) podrá salvarnos. El actor de reparto es un científico imbécil que está fascinado con la raza superior y quiere aprender a ser como ellos, tal vez como alegórica referencia al síndrome de Estocolmo. Empezamos a ver un concepto interesante: la diversidad existe y como en la historia de la bella y la bestia, ésta (la bestia) también tiene su corazoncito (no hay sino que ver a Alien cuidando y protegiendo sus 145.000 huevitos como una verdadera madre sabe hacerlo), incluso a veces no es que sea mala sino diferente, como en E.T., Distrito 9 y los Gremlins. Este malo nunca pierde del todo y deja algo de si, un pedazo de trapo, sangre sin coagular, un hijo desconocido, un gemelo, un huevo o hasta un esputo desde el cual renacerá en la segunda, tercera y enésima parte.

EL SANO, EL NEGRO Y LA ZUNGA
¿Principales modificaciones en esta categoría? El antagonista es un negro, que entonces es más torcido que bizcocho de coja, generalmente proxeneta, vicioso o jíbaro, pistolero o soplón y en todo caso, más malo que Caín. O a veces (cada vez con mayor frecuencia) es el bueno, puesto que a los productores no les gustó que los negros siempre fueran los malos. Impusieron que, por ley, en cada película debe haber, en cualquier rol, un protagonista negro, así sea un petardo. Si el negro es el maloso, el bueno es un joven sano e inocente, que se entera de todo por accidente y resulta ser más sanguinario que su contraparte, pero siempre del lado de la ley. Cuando el negro es el héroe, la nena ya no es para él, pues sigue siendo una rubia sexi y aún no nos han preparado para el amor interracial. Además la rubia es una zunga completa: ahora anda casi empelota, exhibiendo sus dotes por doquier e incluso a veces hasta dando unas cuantas patadas en las partes nobles (lo único noble de un malo) o destripando jarrones en alguna que otra cabeza, para ayudar a su héroe. Ella es sexi, adicta, malhablada y brusca, pero está ahí “pa’ las que sea”. Además, con el advenimiento del SIDA apareció un nuevo actor de reparto: el gay. Este personaje es muy amiguis con la zunga, chistoso, ocurrente, inocente y bueno. No hay gay malo (excepto tal vez en “El silencio de los incentes").


EL EXPIA, LA AGENCIA Y LA GOLFA
El malo cambió también. Ya no es un individuo sino una organización, una agencia tipo CIA, FBI, DEA, CNN o AP (Asociación de Asesinos Profesionales), una mafia o una corporación. Aquí ya hay negros, latinos y gays por todos lados y la vieja ya es una vagabunda que se ha cargado incluso a varios, vivos y muertos. El concepto es claro: los malos en el fondo son buenos pero la sociedad (la corporación) los vuelve malos y todo malo es regenerable o mejor, todos tenemos un lado malo, aunque seamos el bueno de la película. El protagonista, que normalmente es un ex-agente y por eso sabe como operan estos tipos, es perseguido como rata en vecindario chino con ayuda de satélites, radares, cámaras, micrófonos y celulares; cualquier cosa metálica que pueda usarse como receptor/transmisor, desde el secador para el pelo o la hebilla del zapato hasta el broche del brassier o la calza de una muela será usado en su contra y lo delatará. La visión apocalíptica de un futuro en el que estaremos acorralados por la tecnología presenta en simultánea y nuevamente como alegoría religiosa, a un redentor que ha de salvarnos, librándonos del chip opresor (pero tiene que ser alguien de adentro, si no, no funciona).

EL HUMANO, EL ZOMBIE Y LA PRESA
¿Qué es lo que genera más temor a los seres humanos?: ¡Los seres humanos! Hemos demostrado que somos capaces de hacer cosas que ni la fiera más salvaje ni el más poderoso virus, ni la cucaracha rastrera o la rata canequera son capaces de hacer. Nada en la naturaleza nos supera en maldad. Basta recordar a un buen abogado, a alguna que otra suegra, a la abuela desalmada, al asesino en serie o a los dictadores africanos. ¡Ahora imaginen a uno de estos pero medio muerto y con un insaciable apetito por su cerebro! La expresión máxima del terror. El zombie está muerto pero camina, defeca y come. Para matarlo (algo absurdo porque matar lo que está muerto es contradictorio e ilógico) hay que retirarle la cabeza antes de que se lo haga a usted él (o ella o lo, porque hay zombies mujeres, niños y animales; falta el zombie cosa: con eso, estamos hechos). En estas películas el héroe o la heroína es un humano normal que valora sus sesos o sus sesas y no quiere dejarlos por ahí expuestos para que sirvan de almuerzo a sus congéneres desadaptados, lo que parece ser una referencia a que lo que nos hace humanos, animales distintos a los demás, es nuestra capacidad de pensamiento, que se puede eliminar de un mordisco, pues es claro que hay quienes privilegian el estómago sobre el pensamiento. Aquí la coprotagonista es una mujer, madre, esposa, amiga o simple aparecida a la que todos se quieren comer y nuestro héroe insiste en salvar a como de lugar, tal vez porque es una de las pocas que queda para procrear y repoblar el planeta (¡todos se la quieren comer!). Es posible entender las recurrentes historias de zombies como un recorderis de que en eso nos han convertido los medios, que muerden nuestro cerebro constantemente. El zombie más famoso y que ha merecido capítulo aparte es sin duda Drácula.

EL SUPERHÉROE, EL VILLANO Y LA REMAMI
Por fin el bueno no es un simple mortal (excepto cuando está de incógnito), tiene superpoderes adquiridos normalmente por accidente: se tomó sin querer una mezcla explosiva de yogurt con agua de panela caliente, se expuso a peligrosas radiaciones de un cuerpo celeste o a una plancha que dejó encendida por ahí la abuelita descuidada o se sobre-entrenó en un pueblo tibetano donde lo tenían sodomizado unos alienígenas. Como sea, ya hace cosas increíbles y únicas, normalmente contrarias a las que hace el villano, es decir, si aquel escupe fuego, éste eructa agua y si aquel vuela, este brinca como sapo. La nena es una remami voluptuosa que lo único que hace es meter la pata y gritar fuerte para que la rescaten; usualmente se enamora del enmascarado (lo que explicaría el éxito de la lucha libre) pero detesta a ese ser de carne y hueso, que a decir verdad, generalmente es un idiota torpe. (Uno no entiende como pueden existir dos personajes antagónicos en un mismo ser, hasta cuando uno se casa y lo experimenta en carne propia). El coprotagonista es el genio, que se inventa cuanta ayuda tecnológica pueda para apoyar al héroe y usualmente es una de las primeras víctimas del villano. Por supuesto, cada personaje tiene una serie, un cómic, una precuela, una cuela y una postcuela; se reinventa, renace, regresa, se moderniza, se junta con otros y hasta se dan chumbimba[2] entre sí.

EL DURO, EL PERRO Y EL MALO
Ahora el bueno es un duro y el perro reemplaza al actor de reparto o a la chica; no pasa nada entre el perro y el duro porque aún no nos han preparado para el amor interracial y menos aún para la zoofilia. De manera similar a lo que se hizo en las películas de antes con el malo y el negro, ahora es indispensable y mandatorio que haya una mascota en toda película, comercial, serie de televisión o anuncio publicitario. El malo ya no es tan malo o antes era bueno y en todo caso, al único que quiere es a la mascota, que no muere en la cinta y resulta poniendo el toque de humor, ternura, astucia y babas. A veces el perro se cambia por un mono, gato, cerdo, vaca o serpiente e incluso se ha puesto de moda que en la película todos sean animales y los humanos pongan únicamente la voz. 

¿Qué podemos esperar a continuación?

EL GAY, EL ROBOT Y LA NEGRA
Un perro gay como protagonista, una chica negra de coprotagonista y esta vez sí hay algo entre ellos. El malo es un robot, que solo destroza los intestinos de algún fulano cuando tiene algún fallo, que usualmente el perro repara. Este robot puede ser alienígena, enviado antes de la invasión extraterrestre o puede ser aborigen, creado por un discapacitado mental. No será extraño ver al perro teniendo sexo cibernético con el robot y a éste último echándole los perros a la negra.

En el futuro cercano encontraremos que ya nada es malo, todo es posible y no hay por qué avergonzarse ni renegar de nada.





[1] Aconductamiento = Hacer que las masas se muevan para donde el medio quiere.
[2] Chumbimba = Darse bala, golpes, rayos o en general, disparar a lo que sea y con lo que se tenga. Los ejemplos para este caso son Godzilla vs King Kong, Alien vs Depredador, Superman vs Batman, Iron Man vs Capitán América, etc. 

23 de diciembre de 2016

Típica cena navideña

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Para amenizar la navidad, ese momento de comunión (que no es la primera), cuando se suele reunir toda la familia en torno al pesebre, la novena, los villancicos, la natilla y los buñuelos, la pandereta, las maracas y la rasca, el árbol, los regalos, los saludos con los parientes cercanos y lejanos, las llamadas por WhatsApp, Facebook, Skype, MagicJack, FaceTime, Line, Emilio, etc. y, no faltaba más, con el adorno  de un plato especial, usualmente exclusivo de esta época del año, se acostumbra elegir una sofisticada, costosa y poco agraciada opción gastronómica, que puede ser, entre otras muchas, un pavo que no es ni mucho menos real o un pernil de cerdo, el cual estaría muy lejos de serlo.

Queremos entonces, sugerirles unas variaciones al menú navideño. La propuesta que aquí les presentamos apunta precisamente a tomar los platos típicos que consumimos habitualmente, para que el benignísimo niño que tenemos presente los llene de sus gracias, bienaventuranzas, bendiciones, colorido, sabor y sazón. Dejamos a su buen criterio estas opciones que de seguro les despertarán interés o al menos, el apetito y les llevarán a pedir y repetir todo lo que quieran, por los méritos de la cocinera, que nada les será negado.

TAMAL A LAS FINAS HIERBAS
Imagínese este delicioso y conocido envoltorio que acompaña nuestros desayunos y se halla desperdigado por casi todas las regiones de nuestra geografía, pero ahora matizado con ese toque gourmet que lo hace muy diferente del tamal común y silvestre y puede usarse con decoro en una cena navideña. Resulta muy económico, así que uno puede invitar hasta a los primos lejanos y sus consortes, pues alcanza para todos y como ya viene porcionado y con la presa adentro, no hay discusiones sobre a quién le tocó la mejor parte.

Tenemos tres opciones con las cuales se puede maravillar a los comensales:
·         Adicionar o reemplazar el emplasto de hojas, que todos desechamos, con una trama de eneldo, albahaca, tomillo, laurel, romero, perejil, orégano y estragón, que aromatizará el menjurje y hará que todos extasiados contemplen aquel ser. Y como acompañante, el chocolate, ni más ni menos. Receta fácil, rápida y sin sobresaltos
·         Podar y limpiar el césped de su antejardín, el separador de una avenida amplia cercana, un lote baldío o un potrero decente del barrio, para que quede libre de depósitos indeseables y colocar un mantel. Invitar a sus comensales a una cena donde roza y servirles los tradicionales tamales, así de simple. Y como acompañante, aparte de la luna y las estrellas, una buena taza de agua de panela caliente envenenada con un poco de aguardiente para contrarrestar el frío tan macho que hace a la hora de la cena de navidad (si usted está en una zona montañosa por esas fechas) o agua de panela fría, también con aguardiente, que facilita celebrar y prender el ambiente, si el evento ocurre en una zona cálida.
·         De manera similar a la quema de incienso, enriquecer el ambiente con el aroma de una hierba, pero que sea del gusto de los participantes y de toda su generación, antes de proceder a servir los tamales. Y como acompañante, aguardiente, chicha o canelazo. Romántico, hippie y nostálgico.

POLLO RELLENO
El pollo, como toda ave, se deja rellenar. Aquí el asunto es muy sencillo, compra un pollo asado o los que hagan falta según el número de invitados, sin despiezar, enterito y le introduce por detrás unas cuantas rellenas coguanas que aparte de decorar, brindan un toque muy típico y motivan la chispa familiar.  Ahí tiene su pollo relleno.
Más fácil, imposible y no hay quien le haga el feo, porque a todos nos gustan las dos cosas, el pollo entero y la rellena trapera. Como acompañante sugerimos el famoso refajo, al que puede darle buqué  navideño adicionándole, además del aguardiente y la bebida gaseosa, un poco de whiskey, vodka o ron. De paso va prendiendo a los invitados mientras comen.

LECHONA CON ÍNFULAS
Las ínfulas en una lechona se alcanzan adornándole la trompa ya no con la tradicional manzana sino con algo más sofisticado como kiwi, que aporta además el verde color navideño o duraznos importados, que además de decorar impregnan a la bestia de ese sabor dulzón típico de esta fruta. Si alcanza a visualizar a su marrano con duraznos sobre su mesa de navidad, entonces este es su plato, no se diga más. Como acompañante y para darle cierto aire de distinción, recomendamos un vino blanco español como el que le regalaron después de leer el artículo de 10 lukas en este mismo blog.

CAZUELA IN SULSA
Una típica cazuela de nuestro afamado fríjol bola roja, que se acompaña, como es usual, con arroz blanco, aguacate y carne molida. Si el presupuesto le alcanza, puede elevar la categoría del plato a la de bandeja, adicionándole chicharrón, arepa, chorizo y plátano maduro (acá se está hablando ya de bolsillos endurecidos con una fuerte prima de diciembre o de un número muy reducido de comensales). La innovadora propuesta es reemplazar la carne por un insulso¹, que normalmente se utiliza para acompañar la lechona, de modo que este cambio produce un efecto muy impactante en la mente del consumidor. Cuando le pidan explicaciones, se puede aducir que es parte de una campaña para reducir el calentamiento global, aparte de que como los fríjoles aportan proteínas, es redundante y superfluo el consumo de carne. Como acompañante recomendamos un buen vino espumoso, que ayuda a evacuar más rápidamente los gases producidos por estos alimentos, al tiempo que favorece los brindis navideños.

MAZAMORRA ZUNGUITA
Esta es una combinación interesante para un plato típico en navidad: consígase una zunga² , ojalá adornada con una blusa estampada con temática de animal salvaje, tacones 8½ o superior, minifalda también atigrada, candongas, escote y labios rojo intenso. Llévesela a comer fuera, lejos en lo posible, una buena mazamorra que seguro le encanta y listo. El acompañamiento: sólo la zunga, que nadie más lo vea en esas. Para asegurar el toque navideño, haga que la zunga vista un gorrito de papá Noel, en colores verde y rojo, con borla blanca. Esto hará que el postre o la sobremesa resulte más “setzi” que de costumbre, gracias al movimiento de vaivén de la borla.

CONEJO CRIOLLO
El asunto aquí guarda cierta similitud con el anterior. Sale a comer a un restaurante criollo a las afueras, pide una opípara cena para usted y su acompañante y a la hora de recibir la cuenta, va al baño y se escabulle lo más rápido que pueda, sin pagar (no vaya solo(a): si le pescan es mejor tener quien le respalde y si es del caso, le ayude con las súplicas o la lavada de platos). Como detalle propio de la época, puede dejar en el baño las bolas que previamente retiró del árbol navideño de la casa del acompañante, cuando pasó a recogerle para ir a la cena. Si es atrapado por problemas de coordinación con su acompañante (recomendación: no le deje las llaves del carro), la navidad será un ablandador suficiente para que pueda salir bien librado del impase³.
                                                                                                 
BAGRE SUDADO EN SALSA DE AQUÍ
Con mucho maní. Lleve a bailar a su señora o ponga el equipo de sonido con un volumen muy alto y báilela esta pieza del grupo Niche: Cali Ají. Una vez termine la melodía, si la ha zarandeado lo suficiente para que ella se haya movido como corresponde, usted tendrá el plato anunciado.






1  Insulso = masa de harina de maíz con panela, canela y aceite. Es bastante insulso.
2  Zunga = Boleta, Retrechera, Guaricha, Casquivana, Culipronta, Ñera, Brincona… y como 20 sinónimos más.

3   Hacer conejo, para los que no son de por acá, significa irse de un lugar sin pagar la cuenta.
 

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